Plan de la patria
Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019
Presentado a la Asamblea Nacional por el Ciudadano Nicolás Maduro Moros
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

ASAMBLEA NACIONAL LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
Como vocera del Pueblo Soberano
CONSIDERANDO 1.
Que en fecha veintiocho de septiembre del presente
año, el Presidente de la República Bolivariana
de Venezuela, NICOLÁS MADURO MOROS, remitió
a esta Asamblea Nacional el Plan de la Patria, Proyecto
Nacional Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista
de Desarrollo Económico y Social de la Nación,
2013-2019, en concordancia con lo establecido en
el artículo 236, numeral 18, de la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela.
2. Que entre las atribuciones del Poder Legislativo
Nacional se encuentra la facultad de aprobar las
Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico
y Social de la Nación, presentado por el Ejecutivo
Nacional de conformidad con lo previsto en el
artículo 187, numeral 8, de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela.
3. Que en Sesión Ordinaria de fecha tres de diciembre
del presente año fue considerado por la plenaria de
la Asamblea Nacional el Plan de la Patria remitido
en la precitada fecha por el Ejecutivo Nacional.
4. Que el presente Plan de la Patria, Proyecto Nacional
Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista de Desarrollo
Económico y Social de la Nación 2013-2019, se
fundamenta en los principios y valores de la Carta
Magna, esbozando a cabalidad los planes y políticas
a desarrollar en este periodo constitucional, los
cuales procuran la mayor suma de felicidad social
y estabilidad política al pueblo venezolano, bajo el
pensamiento y la acción socialista del Comandante
Supremo y Líder de la Revolución Bolivariana, Hugo
Chávez, inspirado en el ideario antiimperialista del
Padre Libertador Simón Bolívar.
ACUERDA
Primero. Aprobar en todas sus partes y para que surta
efecto jurídico, y sea de obligatorio cumplimiento en
todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela,
las Líneas Generales del Plan de la Patria, Proyecto
Nacional Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista
de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-
2019, de conformidad con lo establecido en el artículo
187, numeral 8, de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela.
Segundo. Remitir esta decisión aprobatoria de carácter
constitucional y legal al Poder Ejecutivo Nacional,
al Poder Judicial, al Poder Ciudadano, al Poder
Electoral, así como al Poder Popular, expresión organizada
del ejercicio intransferible de la soberanía del
pueblo venezolano.
Tercero. Publicar el presente Acto Legislativo en la Gaceta
Oficial de la República Bolivariana de Venezuela.
Dado, firmado y sellado en el Palacio Federal Legislativo,
sede de la Asamblea Nacional, en Caracas, a los
tres días del mes de diciembre de dos mil trece.
Años 203˚ de la Independencia
y 154˚ de la Federación.
Diosdado Cabello Rondón
Presidente de la Asamblea Nacional
Darío Vivas Velasco
Primer Vicepresidente
Blanca Eekhout
Segunda Vicepresidenta
Víctor Clark Boscán
Secretario
Fidel Ernesto Vásquez I.
Subsecretario
A
Plan de la Patria
Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019
Presentado a la Asamblea Nacional por el Ciudadano Nicolás Maduro Moros
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
Exposición de Motivos
El Plan de la Patria:
Legado y testamendel Comandante Hugo Chávezto político
a. De la Agenda Alternativa Bolivariana al Proyecto
Nacional Simón Bolívar.
El 22 de julio de 1996, el Comandante Hugo Chávez
dio a conocer al país un documento de enorme importancia
política, la Agenda Alternativa Bolivariana, al cual
definió, en sus propias palabras, como “un arma para
la contraofensiva total” elaborada desde “un enfoque
humanístico, integral, holístico y ecológico”.
Se trataba de la respuesta revolucionaria a la aplicación
del paquete de medidas económicas de corte neoliberal
bautizado como “Agenda Venezuela”, en marcha
desde abril de 1996, el cual no podría ser considerado
un plan o programa, pues consistió básicamente en una
lista o “agenda” de exigencias del Fondo Monetario Internacional
para conceder empréstitos al gobierno del
entonces presidente Rafael Caldera.
Estas medidas vinieron a ser una enmienda sin disimulo
a los postulados del IX Plan de Desarrollo de la Nación
1995-1999, bautizado por sus autores como “Un
proyecto de país”, toda vez que presumían de haber
logrado un planteamiento que reconstruía el consenso
societal deshecho tras la aparatosa crisis social y política
heredada del período constitucional inmediatamente
precedente.
Pero a partir de esta abjuración, la segunda administración
de Caldera terminó coincidiendo, mutatis
mutandi, con los postulados del universalmente rechazado
VIII Plan de Desarrollo de la Nación 1989-1993,
bautizado –no sin cierta ironía histórica– como “El gran
viraje”, cuyo fundamentalismo de mercado logró el paradójico
mérito de acicatear el encadenamiento de todas
las aristas posibles de la crisis generalizada en la
cual se sumergía el país desde los años 80, la económica,
la social, la política y la militar, pues lejos de revertir,
contener o diluir las demandas de la sociedad, las acrecentó,
desatando en consecuencia uno de los períodos
más difíciles de la historia democrática venezolana.
En esta etapa, decía el Comandante Chávez, “el viejo
modelo, sin embargo, se resiste a morir. A través de
sus pensadores, escritores y argumentadores de todo
género, trata desde hace varios años de esconder su
realidad, elaborando y presentando planes o proyectos
de ‘estabilización’ y de ‘ajustes’, según los cuales bastarían
unas cuantas medidas monetaristas y fiscalistas,
además de las ‘incómodas pero necesarias políticas sociales’,
para ‘superar’ la crisis”.
De allí la necesidad del Comandante Eterno de presentar
al país una visión que divergiera de ese falso
consenso que a fin de cuentas no hacía más que recoger
el “Consenso de Washington”, aquella fatídica lista
de diez políticas originalmente formuladas por el economista
británico John Williamson, la cual fue adoptada
como un dogma de fe por los organismos financieros
internacionales, y que posteriormente fue impuesto a
sangre y fuego en los países del llamado tercer mundo,
tras el fin de la Guerra Fría.
Así, la Agenda Alternativa Bolivariana viene a ser la
piedra fundacional de una nueva manera de entender
la planificación pública venezolana, tras cincuenta y
cinco años de tradición academicista, desde la promulgación
del Plan Cuatrienal de obras públicas (1942-
1946) del Gobierno de Isaías Medina Angarita, pasando
por la adopción de los nueve planes que discurrieron
entre el Primer Plan de la Nación (1960-1964) y el ya
mencionado IX Plan de la Nación (1995-1999), caracterizada
por un enfoque exclusivamente economicista
del desarrollo.
En sus poco más de cinco mil palabras, recogidas
en apenas veintitrés cuartillas, el estadista en gestación
que era para entonces el Teniente Coronel Hugo Chávez
supo plasmar la ruta que proponía seguir al país para el
siguiente cuarto de siglo, lo que en estricta técnica de
planificación se considera ‘el largo plazo’.
Pero esta Agenda Alternativa no fue producto de un
momento de inspiración, ni de un arrebato de genialidad.
En palabras del propio Comandante Chávez: “Nosotros
no venimos de la nada. Nosotros sí tenemos un
proyecto (…) Nosotros habíamos elaborado antes del
4 de febrero un muy modesto documento, lo llamamos
el ´Libro Azul´. Soñadores, éramos soñadores. Muy varsavskyano.
Y ahí colocamos, primero la satisfacción de
las necesidades sociales, humanas, para definir el objetivo
nacional, el Proyecto Nacional. Esto es un Proyecto
Nacional, esto va más allá de ser un simple programa
de gobierno (…) Nuestro programa de gobierno 2013-
2019 se inscribe dentro de la visión de largo plazo, que
viene ya desde hace varios años y se proyecta hacia el
horizonte futuro: el Proyecto Nacional Simón Bolívar, un
proyecto de largo alcance, de largo aliento (…) Entonces,
el Libro Azul, del 4F; un documento que sacamos
en Yare nosotros, que se llama ´Cómo salir del laberinto´,
eso también es un insumo para este Proyecto;
la Agenda Alternativa Bolivariana, de 1996; y luego el
Primer Plan Socialista. Nosotros no estamos partiendo
de la nada. Nosotros no estamos partiendo de la nada,
tenemos un proyecto que está en el poder”.
Así, el Libro Azul vendría a trazar la ruta política de
la Venezuela de las siguientes dos décadas: “El Proyecto
Nacional Simón Bolívar propone la fijación de un horizonte
de tiempo máximo de veinte años, a partir del comienzo
de las acciones transformadoras de la situación
inicial, para que los actores y las acciones se ubiquen
en el objetivo estratégico”.
Este horizonte ya estaba dibujado claramente en el
apartado sobre “El Sistema Social” del Libro Azul, donde
se planteaba la necesidad de un proceso constituyente:
“La estructura político-jurídica. Todas las fuerzas
contenidas y actuantes en la sociedad conforman el
poder social. Ahora bien, el Poder Social se transforma,
a través de la Constitución, en Poder Estatal. Por tanto,
la Constitución ocupa rango de primer orden en los
elementos estructurales, político-jurídicos de un Estado
concreto. La Constitución Nacional del modelo de sociedad
original debe ser pertinente y perfectamente compatible
con los demás componentes de la estructura
estatal y social, especialmente en el orden económico,
social, cultural y geopolítico. Ello sólo podrá lograrse a
partir de una Asamblea Nacional Constituyente de carácter
plenipotenciario, la cual debe elaborar la Carta
Magna en la situación de provisionalidad, en el marco
de una profunda participación de la sociedad civil, a través
de diversos mecanismos de democracia directa”.
Así, tras la conquista del poder político por parte
de la Revolución Bolivariana en 1999, Venezuela se
encamina a un apasionado proceso constituyente que
da como resultado una carta magna modélica, que no
solamente sentó las nuevas bases para la refundación
del país, sino que incluso ha servido de inspiración para
muchos otros procesos políticos de cambios que han
tenido lugar en la región.
Este proceso constituyente ya estaba perfilado también
en la introducción de la Agenda Alternativa Bolivariana
de 1996: “El poder constituido no tiene, a estas
alturas, la más mínima capacidad para hacerlo, por lo
que habremos, necesariamente, de recurrir al Poder
Constituyente, para ir hacia la instauración de la Quinta
República: la República Bolivariana”.
Desde entonces, el texto constitucional establece
como una obligación del Ejecutivo Nacional la preparación
de un Plan de Desarrollo Económico y Social de la
Nación, cuyas líneas generales deben ser sometidas a
la aprobación de la Asamblea Nacional en el transcurso
del tercer trimestre del primer año de cada período
constitucional (artículo 187:8). En cumplimiento de este
mandato, el gobierno revolucionario emprendió entonces
una entusiasta labor de planificación de su siguiente
ciclo, promulgando el Plan de Desarrollo Económico
y Social de la Nación, 2001-2007, integrado por cinco
ejes de equilibrio: Económico, Social, Político, Territorial
e Internacional.
Sería cuando menos temerario escamotear el reconocimiento
a la exitosa aplicación de este plan, especialmente
a la luz de la evolución de las variables
estadísticas de orden económico y social del país, y
especialmente a tenor de los resultados electorales
de diciembre de 2006, que ratificaron al Comandante
Chávez al frente de la jefatura del Estado venezolano,
en un hasta entonces inédito ejercicio de coherencia
entre el discurso político y la praxis de gobierno,
de acuerdo con lo originalmente promovido desde la
Agenda Alternativa Bolivariana, la cual proponía colocar
“los desequilibrios macrosociales en el primer rango de
importancia y prioridad, para dejar en segundo plano
a los desequilibrios macroeconómicos, ¿cómo puede
pensarse, por ejemplo, que solucionar el déficit fiscal
pueda ser más urgente e importante que acabar con el
hambre de millones de seres humanos?”.
A partir de esta exitosa experiencia, surgió la obligación
de intentar llegar aún más lejos en las ambiciones
de justicia e inclusión social, para lo cual siempre fue
posible echar mano, nuevamente, de la Agenda Alternativa
Bolivariana, la cual “ofrece una salida y echa las
Plan de la Patria
Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019
Presentado a la Asamblea Nacional por el Ciudadano Nicolás Maduro Moros
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
[4] Plan de la patria
bases del Proyecto de Transición Bolivariano. Aquélla,
en el corto plazo; y éste, en el mediano, serán los motores
para el despegue hacia el Proyecto Nacional Simón
Bolívar, cuyos objetivos se ubican a largo plazo”.
De esta manera, el 2007 fue el año del lanzamiento
del “Proyecto Nacional Simón Bolívar; Primer Plan Socialista
de Desarrollo Económico y Social de la Nación,
2007-2013”, el cual propuso la puesta en marcha de
siete grandes líneas: 1. Nueva ética socialista, 2. Suprema
felicidad social, 3. Democracia protagónica revolucionaria,
4. Modelo productivo socialista, 5. Nueva
geopolítica nacional, 6. Venezuela: potencia energética
mundial, y 7. Nueva geopolítica internacional.
El resultado de la aplicación de este plan se evidencia
en un indicador de gran aceptación internacional,
como lo es el Coeficiente de Gini, que mide el nivel de
desigualdad de los ingresos dentro de un país, y que de
acuerdo con el más reciente informe del Instituto Nacional
de Estadística, de mediados del mes de septiembre
de 2013, se ubica en este momento en 0,39, el más
bajo de América Latina (viniendo desde 0,48 en 2008),
lo cual sitúa a Venezuela como el país menos desigual
entre los países de la región latinoamericana.
En la misma línea, hoy Venezuela se ubica entre los
47 países con un Desarrollo Humano Alto, de acuerdo
con el más reciente informe del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD), correspondiente
al año 2012, en el cual el Índice de Desarrollo Humano
de Venezuela alcanzó el valor de 0,748, por el cual
le corresponde el puesto 71 entre las 187 naciones y
territorios que participan de la medición, mejorando el
índice de 0,662 que obtuvo en el año 2000.
Siempre de acuerdo con el informe del PNUD, si se
mira a Venezuela como parte de América Latina y el Caribe,
destaca por un mejor desempeño en su índice de
Desarrollo Humano de 0,748, por encima de 0,741 que
obtuvo la región.
Algunos indicadores que explican este desempeño
de Venezuela son la esperanza de vida al nacer, que
pasó de 74,4 años en 2011 a 74,6 para 2012; los años
esperados de escolaridad y los promedios de escolaridad
mantuvieron sus valores en el tiempo: en 14,4 y
7,6, respectivamente. Sin embargo, al mirar las cifras
en el tiempo, se observa un incremento en los números
en relación con 1980: de 6,4 años de esperanza de vida
al nacer; de 2,7 años más de promedio de escolaridad;
y de 4,4 años más esperados de escolaridad.
De esta manera, el resultado favorable de la puesta
en práctica del Proyecto Nacional Simón Bolívar, en
el cual el Comandante Hugo Chávez venía trabajando
desde hacía más de veinte años, obedece sin duda a
que viene a ser la síntesis de un proyecto histórico de
transformación de la sociedad venezolana de fines del
siglo pasado e inicios del actual, y aún más, pues recoge
una idea de sociedad que se viene gestando desde
las actuaciones libertarias e independentistas del ejército
patriota, con Bolívar al mando, durante el siglo XIX
b. El Plan de la Patria, nueva fase de la Revolución
Bolivariana.El Comandante Hugo Chávez, al inscribir su candidatura
ante el Consejo Nacional Electoral, el 11 de junio
de 2012, presentó el Programa de la Patria 2013-2019
anunciando una importante evolución metódica, en los
términos siguientes: “Someto al pueblo cinco grandes
objetivos históricos y como su palabra o como la misma
palabra lo dice, son históricos porque vienen de lejos,
de atrás, se ubican en la perspectiva del tiempo pasado
y se ubican en la perspectiva del tiempo por venir; nos
trascienden a nosotros mismos, trascienden el tiempo
de ayer, trascienden el tiempo de hoy rumbo al tiempo
del mañana. Son los grandes objetivos permanentes,
históricos”.
Es así como se presenta la actualización de la carta
estratégica que habrá de guiarnos por la ruta de la
transición al socialismo bolivariano del siglo XXI, con
este Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación
2013-2019 que contempla cinco grandes objetivos históricos,
a saber:
I. Defender, expandir y consolidar el bien más preciado
que hemos reconquistado después de 200
años: la Independencia NacionalEl primero de ellos, relativo a la consolidación de nuestra
Independencia, se refiere al conjunto de objetivos
nacionales y estratégicos en los órdenes político, económico,
social y cultural, principalmente, cuyo alcance
nos permitirá sentar las bases de la irreversibilidad de
la soberanía nacional.
Contempla la necesidad de garantizar la continuidad
del proceso revolucionario, lo que implica lograr la más
contundente victoria popular en las elecciones presidenciales
del 7 de octubre del 2012. Para ello, la unidad
de los trabajadores y trabajadoras, pequeños y medianos
productores y productoras del campo y la ciudad,
así como demás sectores sociales del pueblo, es condición
indispensable. Asimismo, se plantea preservar la
soberanía sobre nuestros recursos petroleros en particular,
y naturales en general. Lo anterior, a su vez, habrá
de traducirse en la capacidad fortalecida para manejar
soberanamente el ingreso nacional. Lograr la soberanía
alimentaria, desencadenando nuestro potencial agroproductivo,
será otro de las objetivos estratégicos.
De vital importancia para el logro de este primer
gran objetivo es el pleno desarrollo de nuestras capacidades
científico-técnicas, creando las condiciones para
el desarrollo de un modelo innovador, transformador y
dinámico, orientado hacia el aprovechamiento de las
potencialidades y capacidades nacionales, así como la
necesidad de afianzar la identidad nacional y nuestroamericana,
partiendo del principio bolivariano de que
“la Patria es América”.
Por último, se incluye en este primer gran objetivo
el fortalecimiento del poder defensivo nacional, consolidando
la unidad cívico-militar e incrementando el
apresto operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana
para la defensa integral de la Patria.
II. Continuar construyendo el socialismo bolivariano
del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al
sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con
ello asegurar la “mayor suma de seguridad social,
mayor suma de estabilidad política y la mayor suma
de felicidad” para nuestro pueblo.En cuanto al segundo gran objetivo histórico, se prefigura
en las formas de construcción del socialismo nuestro
para alcanzar la suprema felicidad social del pueblo,
esto pasa, en primer lugar, por acelerar el cambio del
sistema económico, trascendiendo el modelo rentista
petrolero capitalista al modelo económico productivo
socialista, dando paso a una sociedad más igualitaria
y justa, rumbo al socialismo, sustentado en el rol del
Estado Social y Democrático, de Derecho y de Justicia,
con el fin de seguir avanzando en la plena satisfacción
de las necesidades básicas para la vida de nuestro pueblo:
la alimentación, el agua, la electricidad, la vivienda
y el hábitat, el transporte público, la salud, la educación,
la seguridad pública, el acceso a la cultura, la comunicación
libre, la ciencia y la tecnología, el deporte, la
sana recreación y al trabajo digno, liberado y liberador.
Lo anterior se relaciona con la necesaria promoción
de una nueva hegemonía ética, moral y espiritual que
nos permita superar los vicios, que aún no terminan de
morir, del viejo modelo de sociedad capitalista. Al respecto,
mención especial merece el propósito expreso
de seguir avanzando en el desarrollo de un modelo de
seguridad pública para la protección de la vida humana
y direccionar una definitiva revolución en el sistema de
administración de justicia, para acabar con la impunidad,
lograr la igualdad en el acceso y erradicar el carácter
clasista y racista en su aplicación.
Por último, para el logro de este segundo gran objetivo
es estratégico desatar la potencia contenida en la
Constitución Bolivariana, logrando la irrupción definitiva
del nuevo Estado Social y Democrático, de Derecho
y de Justicia, mediante la consolidación y expansión
del poder popular a través de las Misiones y Grandes
Misiones Socialistas y el autogobierno en poblaciones
y territorios específicos conformados como Comunas,
entre otras políticas.
III. Convertir a Venezuela en un país potencia en lo
social, lo económico y lo político dentro de la Gran
Potencia Naciente de América Latina y el Caribe,
que garanticen la conformación de una zona de paz
en Nuestra América.El tercer gran objetivo histórico, convertir a Venezuela
en un país potencia en lo social, lo económico y lo político
dentro de la Gran Potencia Naciente de América
Latina y el Caribe, que garantice la conformación de
una zona de paz en Nuestra América, se orienta hacia
la consolidación del poderío político, económico y social
para lo cual se requiere, entre otras metas, la definitiva
irrupción del Estado Democrático y Social, de Derecho
y de Justicia, y el fortalecimiento de la estabilidad y la
paz de la Nación.
Más allá, esta propuesta histórica incluye el objetivo
estratégico de desarrollar el poderío económico
nacional, aprovechando de manera óptima las potencialidades
que ofrecen nuestros recursos. Igualmente,
se propone ampliar el poderío militar para la defensa de
la Patria, fortaleciendo la industria militar venezolana, y
profundizando la nueva doctrina militar bolivariana y el
desarrollo geopolítico nacional.
Lo cual comprende el compromiso de seguir desempeñando
un papel protagónico en el proceso de
construcción de la unidad latinoamericana y caribeña,
impulsando la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA) y Petrocaribe, así como dinamizando
los nuevos espacios regionales: la Unión de
Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)
IV. Contribuir al desarrollo de una nueva Geopolítica
Internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico
y pluripolar que permita lograr el equilibrio
del Universo y garantizar la Paz planetaria.El cuarto gran objetivo histórico implica continuar transitando
el camino en la búsqueda de un mundo multicéntrico
y pluripolar, sin dominación imperial y con respeto
irrestricto a la autodeterminación de los pueblos.
Por último, plantea la necesidad de seguir sumando esfuerzos
por desmontar el sistema neocolonial de dominación
imperial, eliminando o reduciendo a niveles no
Segundo [5] Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019
vitales el relacionamiento económico y tecnológico de
nuestro país con los centros imperiales de dominación,
entre otros propósitos.
V. Preservar la vida en el planeta y salvar a la
especie humana.El quinto de los grandes objetivos históricos se traduce
en la necesidad de construir un modelo económico
productivo ecosocialista, basado en una relación armónica
entre el hombre y la naturaleza, que garantice
el uso y aprovechamiento racional y óptimo de los recursos
naturales, respetando los procesos y ciclos de
la naturaleza.
En tal sentido, es necesario ratificar la defensa de
la soberanía del Estado venezolano sobre los recursos
naturales vitales.
Este quinto gran objetivo histórico convoca a sumar
esfuerzos para el impulso de un movimiento de carácter
mundial para contener las causas y revertir los efectos
del cambio climático que ocurren como consecuencia
del modelo capitalista depredador.
Como es sabido, en las elecciones del 7 de octubre
de 2012, el Comandante Hugo Chávez obtuvo una
arrolladora victoria, imponiéndose por la voluntad del
pueblo soberano la aplicación del Programa de la Patria.
Tras su lamentable partida física, el 5 de marzo de
2013, el dolor de las grandes mayorías nacionales se
sublimó en el compromiso de continuar su legado, que
tiene múltiples expresiones materiales y espirituales,
que bien pueden sintetizarse en la construcción del
proyecto nacional que se encuentra plasmado en la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
y en el Programa de la Patria, hoy transformado en
el Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y
Social de la Nación, tras una segunda victoria electoral
de este documento programático, esta vez bajo el liderazgo
del Presidente Nicolás Maduro, quien al momento
de presentar su postulación ante el Consejo Nacional
Electoral, alegó: “Vengo hoy, con el pueblo de Bolívar
y de Chávez, a inscribir esta candidatura para defender
los logros conquistados en 14 años de Revolución
Bolivariana y ratificar el testamento político de nuestro
Comandante: el Programa de la Patria 2013-2019. En
este día no hago otra cosa que cumplir con la misión
que me encomendara el Comandante Presidente Hugo
Chávez Frías como la he venido cumpliendo y como la
cumpliré por amor a su persona y a su obra”.
Así las cosas, una vez ratificado popularmente el
Programa de la Patria en esta involuntaria segunda
vuelta electoral, quedaba pendiente cumplir la voluntad
del Comandante Chávez, quien aspiraba, una vez efectuada
su toma de posesión, “entregar a la Asamblea
Nacional el programa completo de gobierno, que sería
el II Plan Socialista de la Nación, 2013-2019, para que
la Asamblea lo debata y se convierta en Ley de la Repú-
blica como manda la Constitución Bolivariana”.
En cumplimiento de su voluntad, el Ejecutivo Nacional
ha presentado al órgano parlamentario este documento
programático.
c. El debate constituyente del Plan de la Patria como
proceso inédito de consolidación y despliegue
de la democracia participativa y protagónica en
Venezuela.En junio de 2012, durante la presentación al CNE y al
país del Programa de la Patria, el Comandante Chávez
anuncia que su propuesta está sujeta “un gran debate
desde las bases del pueblo”, pues es éste quien “le va
a dar profundidad, legitimidad y fortaleza indestructible
al II Plan Socialista de la Nación”, antes de su presentación
a la Asamblea Nacional.
Consecuentemente, tras la victoria electoral del 7 de
octubre de 2012, instruye iniciar una consulta pública
de gran alcance, convocando para ello a un Proceso
Constituyente para la Elaboración del Plan de la Patria,
el cual discurrió desde entonces hasta el mes de noviembre
del mismo año.
Se desató entonces por todo el territorio de la patria
una intensa dinámica constituyente que impulsó la realización
de 11.412 asambleas de debate, en las cuales
participaron un total de 448.393 personas. Esta participación
se plasmó en 10.800 propuestas, elaboradas
por un total de 76.124 personas.
Con ayuda del sistema web http://www.hagamospatria.org.ve,
la información fue cargada por los propios
proponentes, salvo en aquellos casos en que hizo falta
la intervención de transcriptores, por tratarse de propuestas
consignadas en físico por la imposibilidad de
los proponentes de acceder a un sistema informático.
Esta ingente información permitió configurar una
vigorosa base de datos sobre propuestas, las cuales
fueron revisadas una por una por el equipo responsable
de la sistematización, y con el apoyo de herramientas
informáticas especializadas, se pudo llevar a cabo su
clasificación en cuatro categorías generales: propuestas
generales, propuestas concretas, propuestas de
modificación a la redacción de Plan, y otras informaciones
como denuncias y solicitudes de ayuda.
Seguidamente, se identificaron 6.241 propuestas
adecuadas al objetivo de la consulta, las cuales fueron
agrupadas con base en sus características comunes,
generando como resultado un total de 428 líneas diferenciadas,
entre las cuales se identificaron 178 propuestas
nuevas que fueron incorporadas al plan, constituyendo
un aporte de una gran riqueza que enalteció
el texto original.
Clasificando estos aportes, según objetivos históricos,
se evidencian hallazgos interesantes.
La defensa, expansión y consolidación de la Independencia
Nacional (Objetivo Histórico I) ocupó el
segundo lugar, agrupando el 21,7% de las propuestas.
Aquí los proponentes enfatizaron en la creación y el
fortalecimiento de espacios que aporten a la consolidación
de la organización del Poder Popular y del Estado
Comunal.
La construcción del Socialismo Bolivariano (Objetivo
Histórico II) agrupa el 41,5% de las propuestas,
siendo el objetivo histórico que obtuvo mayor cantidad
de aportes, lo que demuestra el creciente compromiso
de la sociedad venezolana para la transformación del
modelo socioeconómico actual, así como la comprensión
del espíritu del Plan, definido por el Comandante
Chávez como “un programa de transición al Socialismo
y de radicalización de la democracia participativa
y protagónica”.
Convertir a Venezuela en un País Potencia en lo social,
lo económico y lo político (Objetivo Histórico III)
ocupa el tercer lugar, agrupando el 19,5% de las propuestas,
destacando que la idea de País Potencia fue
asociada no solamente al componente económico y
productivo, sino además a la dimensión social, tanto
como una potencia sustentada en el componente educativo
transformador, como en función de una visión de
relación entre los humanos y la naturaleza en la cual
esta última es considerada como sujeto y no como
mero objeto mercantilizable.Las propuestas sobre el Objetivo Histórico IV, que
recibió el menor número de propuestas, agrupando el
3,5%, se encuentran en su mayoría en el Sector Social.
Para los proponentes la unión latinoamericana se
visualiza como base fundamental para el desarrollo de
un Mundo Multicéntrico y Pluripolar. La línea de acción
principal, que resume casi en su totalidad el espíritu de
las propuestas, corresponde a la temática educativa. El
componente de formación en los procesos de integración
y cooperación con nuestros hermanos latinoamericanos
y del Caribe es el aspecto, sin lugar a duda, más
importante para los proponentes.
La Preservación de la Vida en el Planeta (Objetivo
Histórico V) ocupó el cuarto lugar, agrupando el 13,8 %
de las propuestas también ha sido considerado ampliamente
por las y los proponentes. Esto demuestra una
elevada conciencia de la crisis global ambiental, social
y política, producto de este modelo. La línea de acción
principal, que resume casi en su totalidad el espíritu de
las propuestas corresponde al ámbito educativo.
d. Metas macroeconómicas y macrosociales,
Políticas y Programas.El programa electoral, en su tránsito evolutivo hacia
convertirse en Plan de la Patria, incorporó además los
aportes hechos desde el Sistema Nacional de Planificación
y las instituciones del Estado responsables de
este rol, mediante la inclusión de elementos positivos
de verificación de su cumplimiento:
• Metas macroeconómicas y macrosociales: presenta
los grandes indicadores que permiten establecer las
bases para un compromiso político técnico-econó-
mico suficiente.
• Políticas y Programas sectoriales: enuncia los compromisos
sectoriales que el Gobierno Revolucionario
asume para el siguiente sexenio.
e. Corolario.
No hay mejores palabras que las del propio Comandante
Hugo Chávez para exponer los motivos que mueven
a la soberana Asamblea Nacional de la República Bolivariana
de Venezuela a proclamar la Ley Aprobatoria del
Plan de la Patria, Segundo Plan Socialista de Desarrollo
Económico y Social de la Nación, 2013-2019, tomadas
del discurso de presentación de su candidatura ante el
Consejo Nacional Electoral, el 11 de junio de 2012:
“Este es un programa que busca traspasar ´la
barrera del no retorno´. Para explicarlo con Antonio
Gramsci, lo viejo debe terminar de morir definitivamente,
para que el nacimiento de lo nuevo se manifieste
en toda su plenitud.
(…) La coherencia de este Programa de Gobierno
responde a una línea de fuerza del todo decisiva: nosotros
estamos obligados a traspasar la barrera del no
retorno, a hacer irreversible el tránsito hacia el socialismo.
Ciertamente es difícil precisar cuándo despuntará
tan grandioso horizonte, pero debemos desplegar
esfuerzos sensibles y bien dirigidos, para decirlo con
Bolívar, en función de su advenimiento.
(…) Sólo por el rumbo y el camino de la Revolución
Bolivariana seguiremos triunfando, seguiremos
venciendo, seguiremos garantizando y construyendo la
independencia nacional y el socialismo en Venezuela, y
convirtiendo nuestro país en una potencia para la vida,
y contribuyendo a crear la gran potencia suramericana
a Latinoamérica, como una zona de paz. Tenemos que
convertir a Venezuela en una zona de paz y contribuir
a que América Latina y el Caribe se conforme como
[6] Plan de la patria
una zona de paz, que se acaben aquí las guerras, las
invasiones y los conflictos, y luego la salvación de la
especie humana”.
Grandes Objetivos Históricos
I. Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: La Independencia Nacional.
Transcurre el Ciclo Bicentenario de nuestra Independencia. Está nuestro tiempo cargado de la herencia heroica que nos pertenece como pueblo y que llevamos en la sangre y en el alma. Estamos nuevamente en batalla, con sueños concretados y por concretarse, en el marco del proceso revolucionario bolivariano, en abierta lucha por terminar de recuperar y consolidar la Independencia que habíamos perdido. Nos inspiran la resistencia indígena, la rebeldía afrodescendiente, la gesta independentista, la Revolución Federal, la Revolución Restauradora; nos inspiran Guaicaipuro, Tamanaco, Terepaima, Andresote, José Leonardo Chirino, Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, Antonio José de Sucre, Ezequiel Zamora, Cipriano Castro. Y nuestro máximo inspirador, nuestro mayor referente, es el Libertador Simón Bolívar.
Históricamente, las mutaciones profundas de la Venezuela agroexportadora, claramente latifundista y “semifeudal”, a la Venezuela petrolera, no generaron significativas transformaciones en la manera de conducir los destinos de la Nación. Muy al contrario: se profundizó la dependencia en detrimento de campesinos, obreros, trabajadores y sectores populares. La dominación foránea, con una penetración del capital sin precedentes con la llegada del “oro negro”, encontró la mesa servida por gobiernos entreguistas de toda laya.
En ese contexto, nació la Venezuela exportadora de petróleo: una factoría petrolera subordinada al modelo consumista y belicista del imperialismo yanqui; nació un régimen capitalista, represivo y neocolonial que hundió al noble y glorioso pueblo de Bolívar en la más grande miseria material y moral.
Sólo la honrosa y valiente resistencia de la mayoría patriótica del pueblo venezolano y su liderazgo honesto, expresada en la lucha contra las dictaduras del siglo XX, en las rebeliones civiles y militares de la década del sesenta, en la movilización combativa de sucesivas generaciones de jóvenes estudiantes y en las grandes rebeliones populares y militares del 27 de febrero de 1989, del 4 de febrero y del 27 de noviembre de 1992, nos salvaron de una total destrucción como Nación soberana.
El 6 de diciembre de 1998, la Revolución Bolivariana, teniendo como base la conciencia y dignidad del pueblo, inició el quiebre de la hegemonía neocolonial. Trece años de Revolución Bolivariana, nos ha devuelto la Independencia política.
Venezuela hoy tiene un Gobierno bolivariano, soberano, que no responde a los dictados del Imperio ni a los de la burguesía alguna. Hoy tenemos un pueblo que se siente profundamente orgulloso de sus raíces culturales e históricas, y estamos en pleno proceso de recuperación del control de nuestras riquezas naturales y nuestros ingresos.
Es por ello que el primer gran objetivo histórico, para el próximo periodo de gobierno bolivariano y socialista, será defender y consolidar el bien más preciado que hemos logrado: la Independencia política; reafirmar nuestra identidad nacional y nuestroamericana, así como seguir avanzando en el marco de una audaz geopolítica internacional hacia nuestra plena independencia económica.
II. Continuar construyendo el Socialismo Bolivariano del siglo XXI en Venezuela, como alternativa al modelo salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”, para nuestro pueblo.
“No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica”.1928, José Carlos Mariátegui.

La crisis que actualmente sufren los llamados países desarrollados es consecuencia de los desequilibrios y contradicciones intrínsecas al sistema capitalista. La voracidad por acumular cada vez mayor riqueza está originando no sólo la destrucción irreversible del medio ambiente, sino la multiplicación de incontables sufrimientos y penalidades sobre millones de seres humanos. Nunca antes la humanidad había padecido una desigualdad tan atroz. Mientras tanto, unas pocas personas y empresas monopolizan gigantescas fortunas creadas a través de manipulaciones financieras y especulaciones desmedidas, a costa de la miseria de la mayoría de la humanidad.
Albert Einstein escribió, en 1949:Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañada por un sistema educativo orientado hacia metas sociales.
Los hombres y mujeres que estamos construyendo la Revolución Bolivariana, desde el principio hemos compartido esa convicción, anunciando que debemos marcar un rumbo distinto, aprovechando las experiencias de otros países pero aprendiendo de sus errores, partiendo de nuestros propios valores y asimilando las enseñanzas del Padre Libertador y de los grandes pensadores nuestroamericanos.
En el año 2004, la Revolución Bolivariana proclamó su carácter antiimperialista y en el 2006 se definió como socialista. La prédica de la Revolución ha sido continua: no queremos permanecer en el ámbito del capitalismo, es indispensable que en Venezuela encarne el socialismo como el ancho y abierto camino hacia la suprema felicidad social. Combatimos por una sociedad donde se realicen plenamente los grandes valores del cristianismo.
En el próximo período del Gobierno bolivariano y socialista seguiremos moldeando un sistema de relaciones sociales de producción sustentado en los valores del saber y el trabajo; al servicio de la satisfacción plena de las necesidades humanas de nuestro pueblo: alimentación, agua, electricidad, vestido, vivienda y hábitat, transporte, salud, educación, cultura, ciencia y tecnología.
Para ello es determinante el desarrollo de la propiedad social sobre los factores y medios de producción básicos y estratégicos que permita que todas las familias y los ciudadanos y ciudadanas venezolanos y venezolanas ejerzan el pleno goce de sus derechos económicos, sociales, políticos y culturales, logrando el vivir bien.
Vamos pues, en el próximo periodo a lograr el segundo gran objetivo histórico: seguir construyendo y cimentando las bases del socialismo bolivariano del siglo XXI para desmontar el inhumano, depredador y belicista sistema de acumulación capitalista y trascender la lógica del capital que lo sustenta.
III. Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en nuestra América.
La próxima década, Venezuela debe consolidarse como país potencia en el plano regional y universal. Los venezolanos y venezolanas debemos sentir, de manera efectiva, que es un hecho real y tangible la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA; y que, de forma sustantiva, se mantendrá el poder como forma de lograr la soberanía de la Patria de manera irreversible.

Los avances alcanzados por el proceso bolivariano deben servir de base para continuar la consolidación del Poderío Político, visto como la consagración de la restitución del poder al pueblo y del ejercicio pleno de la democracia participativa, protagónica y socialista como sustento político de la Unidad Nacional. Sólo por esta vía tendremos la fuerza necesaria para participar con éxito en el complejo escenario mundial.
Para avanzar y consolidar la democracia participativa y protagónica, se requiere afianzar el valor de la vida humana y su defensa, desde un plano fundamentalmente ético donde prive la solidaridad y el valor del ser por encima del valor capitalista del tener para ser, de consumir para existir. Blindar la ética en el ejercicio del poder es de suma importancia para constituir el Poderío Moral de la Nación.
La construcción del Poderío Económico de Venezuela como potencia energética, agroalimentaria e industrial a futuro, obliga a consolidar los avances en cuanto al desarrollo del marco normativo y de la política de inversiones soberanas para que la riqueza nacional esté al servicio de la vida de nuestro pueblo y de la construcción de un mundo de justicia y paz.
Igualmente se requiere que la Nación, los soldados de la Patria con el respaldo de todo el pueblo, siga incrementando el fortalecimiento del Poderío Militar de la Nación, que es parte de la tarea vital de la defensa integral de nuestra Patria.
En el próximo periodo del Gobierno bolivariano y socialista lograremos el gran objetivo de desencadenar toda la potencia de la Patria de Simón Bolívar, conformando un bloque histórico democrático y popular compuesto por la clase trabajadora y sus capas profesionales, así como por los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad.
IV. Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria.
Conforme al mandato del Libertador Simón Bolívar, la política exterior de la Revolución Bolivariana desplegará todos sus esfuerzos para “obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino”, esto es, un entorno internacional que garantice la Independencia de la Patria para el pleno despliegue de un proyecto nacional soberano.

Inspirada en la visión de armonía que caracteriza la cosmogonía de nuestros pueblos indígenas originarios, y en la concepción bolivariana de que la acción política internacional debe tender a conformar el “equilibrio del universo”, la política exterior de la Venezuela bolivariana impulsará la conformación de un mundo pluripolar cuyo fin último es la preservación de una paz fundamentada en el respeto y la soberanía de los pueblos.
Como lo hemos expresado en diversos escenarios, ese mundo pluripolar estará conformado por una multiplicidad de polos de fuerza, agrupaciones de países para que haya más equilibrio universal, para que haya más democracia universal, para que haya más igualdad en el mundo.
En el próximo periodo del Gobierno bolivariano y socialista, continuaremos avanzando en esa imprescindible tarea para garantizar la paz del mundo, la paz en Venezuela.
V. Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana.
En este momento histórico, la República Bolivariana de Venezuela, de acuerdo con los principios éticos del socialismo, alza la bandera de una lucha necesaria para adoptar, en el ámbito nacional y en el ámbito global, un esfuerzo por cambiar el modelo de desarrollo depredador que el capitalismo le ha impuesto al mundo en los últimos tres siglos, mediante la amenazante extensión de la voraz economía de mercado.
En esta lucha, haremos todos los esfuerzos sensibles y bien dirigidos que haya que hacer en función de revertir las causas y efectos de las devastadoras crisis ambientales que atentan contra la posibilidad de vida del ser humano sobre el planeta Tierra.
Para ello serán necesarias acciones inmediatas y mediatas que permitan rescatar el equilibrio de la tierra y apuntalar los procesos económicos productivos del ser humano, sobre la base del respeto de los ciclos de la tierra y de sus procesos regenerativos, mediante el establecimiento de una relación distinta de los humanos con la naturaleza.
Este nuevo modelo alternativo de desarrollo socialista requiere un rol protagónico de hombres y mujeres con los nuevos valores del vivir bien que apoyen una economía ecológica y socialmente sustentable. Esto solo será posible desde el socialismo como única alternativa al modelo depredador capitalista que ya ha fracasado.
Este nuevo modelo verdaderamente cumplirá con el mandato que surgió de la Cumbre de la Tierra del año 1992: satisfacer nuestras necesidades actuales sin poner en riesgo, ni amenazar, la capacidad de satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras.
Nuestro país luchará en aquellos temas sensibles en materia ambiental en todos los ámbitos (nacional, regional y multilateral) con especial énfasis en la lucha contra el cambio climático, la transformación de los modelos de producción y de consumo insostenibles y la defensa de un nuevo modelo de desarrollo social, ecológico y socialista, como la única alternativa planetaria para garantizar la vida.
En este contexto, se impulsará complementariamente, en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, la construcción de la “Nueva Arquitectura Ética Social Internacional” que, permita definir la nueva Agenda internacional para el Desarrollo Humano y el Desarrollo Sostenible.
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